RESTOS MATERIALES DE LA PRESENCIA JUDIA EN LA CIUDAD
DE JAEN
La Sinagoga
En el Real Monasterio de Santa Clara de Jaén, la fachada trasera que da a la calle de Santa
Cruz presenta un pequeño trozo de muro
que sobresale del resto y que muestra un corte muy irregular. Éste viene
identificándose con el único vestigio que habría sobrevivido de la antigua
Parroquia de Santa Cruz, anterior sinagoga en tiempos medievales. La existencia
de esta sinagoga queda demostrada gracias a un documento de 1413 emitido por el
Cardenal de Montearagón, referido a un pleito de las monjas de Santa Clara con
la nueva iglesia de Santa Cruz que se señala como antigua sinagoga y de la que
se indica que estaba situada al otro lado del refectorio del convento.
·
Sobre la
Iglesia de San Andrés
En el año de 1971, don José Chamorro en
su “Guía artística y monumental de la ciudad de Jaén” expresaba acerca de la
iglesia de San Andrés que los arcos mudéjares de sus naves “… evocan el recuerdo de Santa María la Blanca y que, apreciados por
distinguidos hebraístas, han afirmado que sin duda tienen su origen en algún
edificio judío, principalmente sinagoga”.
Posteriormente, los Historiadores del
Arte don Pedro Galera y Luz de Ulierte, magníficos conocedores y estudiosos del
Patrimonio Artístico de Jaén, se hicieron eco también de esta posible
vinculación de San Andrés con una sinagoga.
El Historiador don Luis Coronas y el
Arqueólogo don Vicente Salvatierra, ambos máximos especialistas en el período
histórico de que tratamos, en cambio, descartan tal posibilidad argumentando
las siguientes razones de peso: Por una parte, está documentada la existencia
de la Iglesia de San Andrés ya en el año 1311, momento en que los reyes
cristianos aún se mostraban tolerantes con los judíos por lo que no es probable
que les arrebataran su sinagoga para la construcción de un nuevo templo
cristiano.
La Yad
La palabra Yad
significa en hebreo “mano” y así es como los judíos denominan al puntero con el
que el rabino sigue la lectura de la Torah para evitar el contacto directo de
ésta con el cuerpo humano, una forma de evitar la “contaminación” del libro
sagrado con sustancias impuras.
En las
excavaciones arqueológicas realizadas en
el solar ocupado hoy por la Casa de las Artes “Sabetay d’Jaen” (Universidad
Popular), en el corazón de la judería, se descubrió uno de estos punteros en la
bodega de una casona del siglo XIV, aunque su identificación no está aún del
todo clara. Para unos especialistas podría tratarse de un adorno para el pelo y
para otros se ajusta a lo que sería un puntero judío o yad. El objeto en cuestión
parece estar realizado en marfil, aparece labrado en su parte superior con 7
círculos concéntricos y presenta una pequeña hendidura de sujeción, como para
quedar colgando de algún punto.
El
descubrimiento de este objeto, claramente asociado a la religión judía,
demostraría la presencia de judíos (conversos aparentemente) en la ciudad de
Jaén aún después de la expulsión de 1492 y refutaría la identificación
tradicional de este barrio como la verdadera judería de Jaén.
El Coro de la
Catedral
La sillería
del coro de la Catedral se ejecutó a lo largo del siglo XVI, añadiéndose
algunos elementos en el siglo XVIII.
Sus relieves
decorativos muestran imágenes de santos y escenas bíblicas del Antiguo y del
Nuevo Testamento, es decir, escenas de la historia del pueblo judío.
A lo largo
de la historia, el arte ha creado un estereotipo del aspecto físico que tendría
un judío para ayudar fácilmente a su identificación: rostros con nariz
aguileña, mentón pronunciado y, en numerosas ocasiones, rostros de semblante
feo y desagradable, para que el espectador los asociara rápidamente con algo casi maligno que había que rechazar.
Muchas de las representaciones de judíos que aparecen en la sillería de la
catedral participan de estos estereotipos.
Pero más
allá de estas “estampas de judíos” predeterminadas, el coro de Jaén nos
muestra cómo eran sus vestimentas, no en
la Palestina de Jesús, sino en el Jaén de principios del siglo XVI cuando se
hicieron las sillas corales. Y nos enseñan también los sambenitos de los
condenados por la Inquisición y las
características rodelas que los judíos estuvieron obligados a llevar, impuestas
por leyes reales y normas de la Iglesia desde época medieval. Las rodelas eran
pequeños trozos de tela de forma circular, de color rojo o amarillo, que se
colocaban en el hombro, sobre el vestido o sobre la capa, como una marca o distintivo
de su condición de judíos.
El Friso gótico de
la Catedral
La fachada
trasera de la Catedral, orientada hacia la calle de Valparaíso o “callejón de
la mona”, está recorrida en toda su longitud por una moldura de estilo gótico
florido fechada hacia finales del siglo XV y principios del siglo XVI y
atribuida al cantero Enrique Egas.
El profesor
jiennense don Emilio Luis Lara López ha estudiado la cenefa y según su criterio
tendría la siguiente interpretación: la popular “mona” de la catedral
representaría al judío sedente, figura que abre un discurso antisemita de
advertencia al cristiano medieval, para que éste no caiga en la tentación de
judaizar e incluso para invitar a los
propios judíos a la conversión como medio de rechazar al maligno y alcanzar la
salvación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario